Antes de cerrar esta guía, merece la pena repasar cómo llegó a existir el producto que hemos explicado en más de 70 artículos. La inversión indexada no siempre fue la opción evidente que es hoy: nació como una idea marginal, cuestionada e incluso ridiculizada en sus primeros años, antes de convertirse en una de las formas de inversión más extendidas del mundo.
El origen académico: la hipótesis del mercado eficiente
Antes de que existiera ningún fondo indexado, la idea que lo sustenta surgió del ámbito académico. Durante los años 60 y principios de los 70, distintos economistas —entre ellos Eugene Fama, cuyo trabajo sobre la llamada hipótesis del mercado eficiente sería después reconocido con el Premio Nobel de Economía— plantearon que los precios de los activos financieros reflejan, de forma razonablemente rápida, toda la información disponible, lo que dificulta enormemente que un gestor pueda batir al mercado de forma consistente basándose en esa misma información pública.
En esa misma línea, el economista Paul Samuelson, también premio Nobel, publicó en 1974 un artículo muy citado en el que planteaba, de forma bastante directa, la pregunta de por qué nadie había creado todavía un fondo que simplemente replicara un índice amplio del mercado, en lugar de intentar batirlo activamente, dado lo que la evidencia disponible sugería sobre la dificultad de conseguirlo de forma sostenida.
Los primeros intentos: fondos institucionales
Antes de que la inversión indexada llegara al inversor particular, ya existían experimentos previos orientados a grandes inversores institucionales. A principios de los años 70, algunas entidades financieras (entre las que suele citarse a Wells Fargo) desarrollaron los primeros productos de gestión indexada para fondos de pensiones y otros grandes clientes institucionales, aplicando por primera vez en la práctica las ideas que la academia llevaba años planteando.
John Bogle y el nacimiento de Vanguard
La figura más asociada a la popularización de la inversión indexada es John C. Bogle, quien en 1975 fundó Vanguard, con una estructura de propiedad particular que ya hemos comentado en varios artículos de esta guía: la propia gestora pertenece a sus fondos (y, por tanto, indirectamente a sus partícipes), en lugar de a accionistas externos, un modelo que Bogle defendía como forma de alinear los intereses de la gestora con los del inversor particular.
En 1976, Vanguard lanzó el que se considera el primer fondo indexado disponible para el inversor particular (a diferencia de los productos institucionales anteriores): el First Index Investment Trust, que replicaba el S&P 500 y que, con el tiempo, pasaría a conocerse como Vanguard 500 Index Fund.
Un lanzamiento inicialmente ridiculizado
Es una anécdota muy repetida en la historia de las finanzas que este primer fondo indexado fue recibido con escepticismo, e incluso con burla, por buena parte de la industria de gestión activa de la época, que llegó a apodarlo informalmente como «la locura de Bogle» (Bogle’s Folly). La captación de capital en sus primeros años fue mucho más modesta de lo esperado, muy lejos del objetivo inicial que se había marcado la propia Vanguard para el lanzamiento.
La filosofía detrás del proyecto
Bogle defendía su propuesta con un argumento que hemos repetido a lo largo de toda esta guía: dado que, en conjunto, todos los inversores de un mercado no pueden superar colectivamente a ese mismo mercado (por simple aritmética, alguien tiene que estar «por debajo» de la media para que otros estén «por encima»), y dado que la gestión activa implica unos costes más elevados que reducen la rentabilidad neta del conjunto de esos inversores frente al mercado, un fondo que simplemente replicara el mercado al menor coste posible debería, de forma matemática, superar a la media de los inversores activos a largo plazo, una vez descontadas las comisiones.
La expansión progresiva durante las décadas siguientes
Aunque su adopción inicial fue lenta, la inversión indexada fue ganando terreno de forma progresiva durante las décadas siguientes, impulsada por varios factores:
- La acumulación de evidencia académica y de mercado sobre la dificultad de la gestión activa para batir a sus índices de forma consistente, en línea con lo que explicamos en el artículo sobre fondos indexados vs gestión activa.
- La entrada de nuevas gestoras en el mercado de la indexación, ampliando la oferta de producto más allá de Vanguard.
- El desarrollo, en los años 90, de los ETF (el primer ETF ampliamente reconocido, sobre el S&P 500, se lanzó en 1993), que ofrecieron una nueva forma de acceder a la inversión indexada, cotizando en bolsa.
- La caída progresiva de los costes de gestión, tanto en fondos como en ETF, impulsada en parte por la propia competencia que generó el crecimiento de este segmento.
La comunidad Bogleheads
Como explicamos en el artículo sobre la cartera Bogleheads, en torno a las ideas de Bogle se formó, ya entrado el siglo XXI, una comunidad de inversores particulares que adoptó su nombre de forma honorífica, compartiendo principios de inversión de bajo coste, simplicidad y diversificación amplia, y que sigue activa a día de hoy en foros y comunidades online, principalmente en habla inglesa, aunque con réplicas y adaptaciones en otros idiomas y países.
El fallecimiento de Bogle y su legado
John Bogle falleció en enero de 2019, después de haber visto cómo la industria financiera, que inicialmente había recibido su propuesta con escepticismo, terminó adoptando de forma masiva muchos de los principios que él defendió desde los años 70: bajo coste, diversificación amplia y gestión pasiva como alternativa seria (no marginal) a la gestión activa tradicional.
La situación actual: de idea marginal a corriente principal
Décadas después de aquel primer fondo recibido con escepticismo, la inversión indexada se ha convertido en una parte muy significativa del mercado global de gestión de activos, con un peso creciente frente a la gestión activa tradicional en muchos mercados, incluido el español, donde hemos visto a lo largo de esta guía cómo ha surgido toda una industria de brokers y roboadvisors especializados específicamente en este tipo de producto.
Qué nos enseña esta historia
Más allá de la anécdota histórica, esta trayectoria ofrece una lección relevante para cualquier inversor particular: una idea respaldada por evidencia sólida puede tardar años, incluso décadas, en ser ampliamente adoptada y aceptada por el conjunto del mercado, especialmente cuando desafía intereses económicos establecidos (en este caso, los de la industria de gestión activa tradicional, con comisiones mucho más elevadas). La paciencia y la convicción en los fundamentos, más que la validación inmediata del entorno, fueron determinantes en el desarrollo de esta industria, un paralelismo que no está de más recordar al pensar en tu propia estrategia de inversión a largo plazo.
Conclusión
La inversión indexada nació de la investigación académica sobre la eficiencia de los mercados, se materializó por primera vez para el inversor particular en 1976 con el lanzamiento de Vanguard, y tardó décadas en pasar de ser una propuesta minoritaria y objeto de burla a convertirse en una de las formas de inversión más extendidas del mundo, incluida España. Conocer este recorrido ayuda a entender que los principios que hemos explicado a lo largo de esta guía —bajo coste, diversificación, disciplina, largo plazo— no son una moda reciente, sino el resultado de décadas de evidencia acumulada y de la persistencia de quienes los defendieron desde el principio.
Preguntas frecuentes
¿Quién creó el primer fondo indexado disponible para el público? John Bogle, a través de Vanguard, lanzó en 1976 el que se considera el primer fondo indexado disponible para el inversor particular, aunque ya existían productos indexados anteriores dirigidos a grandes inversores institucionales.
¿Por qué se ridiculizó inicialmente la inversión indexada? Porque desafiaba la premisa central de la industria de gestión activa de la época —que un gestor profesional podía batir al mercado de forma consistente—, y su captación de capital en los primeros años fue muy inferior a la esperada.
¿Sigue vigente hoy la filosofía original de Bogle? Sí, en gran medida; los principios de bajo coste, diversificación amplia y gestión pasiva que él defendió siguen siendo la base de la inversión indexada tal y como la hemos explicado a lo largo de esta guía.
Este artículo tiene un fin exclusivamente educativo e informativo. No constituye una recomendación personalizada de inversión. Antes de tomar decisiones financieras, valora tu situación particular y, si lo necesitas, consulta con un profesional cualificado.