Ya introdujimos este concepto al hablar de cómo funciona la réplica de un índice. En esta entrada de glosario nos centramos específicamente en el tracking error: qué es, cómo se calcula de forma simplificada, y cómo utilizarlo junto al TER para comparar fondos indexados con más criterio.
Definición
El tracking error mide la desviación entre la rentabilidad de un fondo indexado y la rentabilidad del índice que ese fondo pretende replicar, a lo largo de un periodo determinado. Cuanto menor es el tracking error, más fielmente ha seguido el fondo a su índice de referencia; cuanto mayor es, más se ha alejado el resultado del fondo del comportamiento «teórico» que debería haber tenido si hubiera replicado el índice a la perfección.
Cómo se calcula (de forma simplificada)
Técnicamente, el tracking error se calcula como la desviación estándar de la diferencia entre la rentabilidad diaria (o periódica) del fondo y la del índice, a lo largo de un periodo de tiempo determinado (habitualmente uno o tres años). No es simplemente «la diferencia de rentabilidad acumulada entre el fondo y el índice al final del periodo», sino una medida estadística de cuánto ha variado esa diferencia a lo largo del tiempo, lo cual da una idea de la consistencia de la réplica, no solo del resultado puntual en una fecha concreta.
Para un inversor particular, no es necesario calcular esta cifra manualmente: las gestoras y plataformas de análisis de fondos suelen publicarla directamente en la ficha del producto o en informes periódicos.
Qué causa el tracking error
Como explicamos con más detalle en el artículo sobre la réplica de índices, las principales causas del tracking error son:
- El TER del fondo, que reduce la rentabilidad neta frente al índice bruto.
- El método de réplica utilizado (física completa, por muestreo, o sintética), donde los métodos de muestreo introducen más margen de desviación que la réplica física completa.
- Los costes de transacción al ajustar la cartera cuando cambia la composición del índice.
- La gestión de la liquidez del fondo (una pequeña parte del patrimonio suele mantenerse en efectivo para gestionar entradas y salidas de partícipes).
- Diferencias de fiscalidad o retenciones sobre dividendos entre distintos países, que pueden no coincidir exactamente con las asumidas por el propio índice.
Diferencia entre tracking error y tracking difference
Estos dos términos, relacionados pero distintos, generan cierta confusión habitual:
- El tracking error mide la variabilidad de la diferencia de rentabilidad entre el fondo y el índice a lo largo del tiempo (una medida de dispersión, técnicamente hablando).
- La tracking difference (a veces traducida como «diferencia de seguimiento») mide, de forma más simple, la diferencia acumulada de rentabilidad entre el fondo y el índice durante un periodo concreto (por ejemplo, «el fondo ha rentado un 0,2% menos que el índice en el último año»).
En la práctica, para un inversor particular, la tracking difference suele ser más intuitiva de interpretar (es, en esencia, «cuánto me ha costado en rentabilidad invertir en este fondo frente a haber replicado el índice perfectamente»), mientras que el tracking error aporta información sobre la consistencia de esa desviación a lo largo del tiempo.
Por qué el tracking error no debería mirarse solo
Un tracking error muy bajo no es, por sí solo, garantía de que el fondo sea la mejor opción: es posible que un fondo tenga un tracking error bajo pero una tracking difference sistemáticamente negativa (es decir, siempre por debajo del índice, aunque de forma consistente y predecible). Por eso, al comparar fondos que replican el mismo índice, conviene revisar ambos datos junto al TER, en lugar de fijarse en uno solo de forma aislada.
Cómo usar el tracking error para comparar fondos
- Confirma que los fondos que comparas replican exactamente el mismo índice (o índices muy comparables).
- Revisa el TER de cada uno, como explicamos en el artículo dedicado a este concepto.
- Revisa el tracking error histórico (idealmente a varios años, no solo el último periodo) de cada fondo.
- Revisa también, si está disponible, la tracking difference acumulada, para entender no solo la consistencia sino también la magnitud real de la desviación.
- Prioriza fondos con TER bajo y tracking error reducido y estable en el tiempo, más que fondos con un TER extremadamente bajo pero un tracking error elevado o inconsistente.
Qué se considera un tracking error «bueno»
No existe un umbral único aceptado universalmente, ya que depende del tipo de índice replicado (los índices muy amplios y con muchos componentes, como los de mercados emergentes, tienden a mostrar tracking errors algo más elevados que los índices más concentrados y líquidos, como el S&P 500, debido a la mayor complejidad de su réplica). Como referencia orientativa, cuanto más bajo y más estable a lo largo de los años, mejor está gestionando la gestora la réplica de ese índice concreto.
Conclusión
El tracking error es una medida técnica pero útil para valorar cuán fielmente un fondo indexado sigue a su índice de referencia a lo largo del tiempo, más allá del TER. Junto con la tracking difference y el propio TER, forma parte del conjunto de datos que conviene revisar antes de decidirte por un fondo concreto entre varios candidatos que repliquen el mismo índice, en lugar de basar la decisión únicamente en la cifra de comisión más visible.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo tracking error que TER? No; el TER es un componente que contribuye al tracking error, pero el tracking error es una medida más amplia que también recoge otros factores, como el método de réplica o la gestión de la liquidez del fondo.
¿Dónde puedo consultar el tracking error de un fondo? Suele estar disponible en la ficha del fondo publicada por la gestora, en informes periódicos, o en plataformas de análisis de fondos independientes.
¿Un tracking error de cero es posible? En la práctica, no: siempre existe algún grado de desviación, por pequeña que sea, debido al TER y a otros costes y factores operativos inherentes a la gestión de cualquier fondo.
Este artículo tiene un fin exclusivamente educativo e informativo. No constituye una recomendación personalizada de inversión. Antes de tomar decisiones financieras, valora tu situación particular y, si lo necesitas, consulta con un profesional cualificado.